
| LA LIBERACIÓN DE GUARDIOLA |
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| Escrito por Ramón Besa |
| Jueves, 26 de Abril de 2012 16:22 |
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Aparentemente pareció como si Guardiola ya hubiera tomado una decisión sobre su futuro y se hubiera quitado de encima un peso que arrastraba desde que supo de la enfermedad de Tito Vilanova, cuando estaba decidido a dejar al Barça. Inteligente, Guardiola sorprendió al decir que se reunirÃa con el presidente para tratar sobre su continuidad, como si quisiera implicar a la institución en un asunto tan trascendente, tal que todavÃa sus intenciones no fueran irrevocables. Rosell de momento sigue pendiente de Guardiola como también Zubizarreta aguarda desde finales del año pasado a que el entrenador cruce los 50 metros que separan su despacho del que ocupa el técnico. La sensación en el club es que si Guardiola hubiera decidido seguir ya lo habrÃa comunicado hace tiempo, como pasó en las tres temporadas anteriores, de manera que se sospecha que si hasta ahora no se ha pronunciado es porque le ronda la idea de dejar el Camp Nou. La pregunta serÃa hasta qué punto los rectores de la institución son capaces de convencer a Guardiola de que siga por el bien del Barça o ya no habrÃa marcha atrás en la postura del entrenador si fuera la de renunciar. El escenario no deja de ser una especulación más respecto al futuro de Guardiola. También es posible que haya decidido renovar, ahora o desde hace dÃas, y simplemente ha aguardado el momento que ha considerado más oportuno para anunciarlo. Ya se sabe por cuanto pasó cuando era jugador y en su etapa anterior a su regreso al Barcelona que Guardiola es personal e intransferible en la gestión de su propia carrera. El desenlace, en cualquier caso, tiene un punto de dramatismo muy parecido al que vivió el equipo azulgrana el martes en el Camp Nou. El Barça de Guardiola es ahora mismo el equipo romántico por excelencia en el fútbol y, como tal, es más propenso al suicidio que a batirse contra el enemigo. El martes pareció que el Barcelona no caÃa derrotado por el Chelsea sino por el propio Barcelona, vÃctima de su narcisismo, enamorado de sà mismo, incapaz de traicionarse, ni que sea para salvar un resultado que da acceso a la final de la Champions. Al equipo le faltaba una derrota sangrante para poder entender la belleza de sus anteriores victorias, comprender toda su grandeza, y ser perfecto. Ya la tiene y la ha sufrido en su propio campo ante el rival que representa justamente un fútbol antagónico: lo antiguo frente a lo moderno o contracultural. Acabada la función, identificado al héroe y al villano, al representante del bien y del mal, el marco abona la rendición, después de un trabajo dramáticamente agotador y apasionado. Nadie discute hoy la virtud del Barcelona. No queda por tanto más salida que su contemplación o la reformulación para volver a la carga después de la final de Copa. La duda está en saber si a Guardiola le quedan fuerzas para combatir a Mourinho, expresado en el Madrid, en el Chelsea o en el Inter, o prefiere ser vÃctima de su propia obra, personal e intransferible, tan ingenua, pura y bien acabada que no tiene continuidad, por más que ninguno de sus jugadores se imagine hoy a su equipo sin el actual entrenador. Queda la idea, la fórmula y la patente, y ahora se tratarÃa de dar con el entrenador capaz de expresarla una vez que ha cubierto su ciclo vital: del inicio más apoteósico al final más apocalÃptico. No se sabe si le apetecerá al actual o por el contrario considerará precisamente que, una vez que incluso se ha acabado el ángel protector, la regeneración pasa por un cambio en el banquillo y por un técnico capaz de activar al plantel ensimismado. El Barcelona está en manos de la decisión de Guardiola, y Guardiola pareció muy liberado el martes tras el partido en el Camp Nou. |








