| León, Guanajuato. México. 1 de February de 2026 |
|
|
|
Joselo - 2016-09-02 12:44:13 Colaboraciones Ciudad de México - Una leyenda urbana dice que Paul McCartney murió en 1966 y fue suplantado por una persona igualita que él: mismo rostro, misma altura, complexión y voz. Los fans han encontrado muchas pistas en los discos de The Beatles que lo confirman: mensajes al revés, la placa de un coche en la portada de Abbey Road, estudios antropométricos en fotos del rostro de Paul de distintos años. Hay gente que lo jura: el Paul que conocemos ahora no es el mismo que compuso y grabó los primeros discos de The Beatles. Piénsenlo: si Paul murió en 1966, ¿quién hizo todas esas canciones (las de las décadas de los 70, 80, 90 y 2000) que han mantenido a McCartney en el gusto de millones de personas, colocándolo en el lugar de los mejores compositores de la historia? A muchos les da risa, a otros rabia, a la mayoría les da igual. ¡Bola de locos! ¿A quién se le ocurre pensar que Paul murió? A mí lo que me da es un poco de tristeza, porque si la gente piensa que una persona puede ser suplantada por otra que sólo se le parece físicamente, entonces el inmenso talento para componer canciones no tiene valor, es igual a cero, algo que cualquier persona puede hacer. Por eso entiendo que exista cierta gente por ahí criticando a Juanga o que no le dé el valor que se merece. Pues Juan Gabriel no fue un arquitecto que hizo edificios inmensos ni puentes que conectan ciudades. Tampoco fue un cirujano que salvó vidas. Ni un político que cambió el rumbo de su país. Sólo escribía canciones —muchísimas— que le gustaban a personas de distintas edades y clases sociales. Pero eso, parece ser, lo puede hacer cualquiera. Tampoco era un gran músico, dicen los que lo critican, era limitado. No compuso óperas ni sinfonías. Hacía canciones para el populacho, nacas, digeribles, canciones hechas “para pegar”. Entonces, si es tan fácil, ¿porqué no hay más compositores que logren conectar con todo un país y más allá? En México tenemos a cuatro grandes: Agustín Lara, José Alfredo Jimenez, Armando Manzanero y Juan Gabriel. Sus canciones son demasiado sencillas, cualquiera puede cantarlas. Todos los que tocan guitarra no me dejarán mentir: es muy fácil sacar cualquier canción de estos compositores arriba mencionados. Pocos acordes, canciones que casi casi se tocan solas. Toda la gente se sabe la letra, no es necesario sacar un libro para recordarlas, son demasiado obvias. Las hemos escuchado toda nuestra vida, ya sea de manera directa o porque alguien cercano no dejaba de ponerlas una y otra vez cantándolas a todo pulmón. Incluso puede ser que odiemos esas canciones, que las aborrezcamos, pero en una parte de nuestra cabeza están guardadas y aparecen en el momento menos esperado, dejándonos sorprendidos. La energía que genera un HIT (y por HIT me refiero a canciones como Piensa en mí, de Lara; El rey, de Jiménez; Contigo aprendí, de Manzanero, y Amor eterno, de Juan Gabriel) es una muy poderosa. No hay forma de medirla. Hay quienes lo hacen de manera monetaria: cobran regalías del número de veces que estas canciones son interpretadas. Pero para mí su poder va más allá del dinero, es una energía intangible, que conecta con nuestro ser, con el de otras miles de personas, con millones. ¿Cómo es posible que no nos podamos poner de acuerdo en algo, pero a todos nos hace llorar la misma canción? Quien hace esa canción es un mago. Las canciones de Juanga me dieron asilo, así que fue un gran arquitecto; me curaron el corazón, así que fue un gran cirujano; canté sus canciones con otros mexicanos, así que era un gran político. Larga vida a Juan Gabriel.
Deja tu comentario sobre esta nota! Tu Email no se mostrara en los comentarios:
|
|
|
|
||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||
|
|