| León, Guanajuato. México. 1 de February de 2026 |
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Andrés Guardiola - 2017-04-30 01:18:26 Expediente C León - A sus 10 años de edad, Montserrat trabaja limpiando casas ajenas para poder pagar sus estudios. Sabe que si deja de estudiar no tendrá futuro, pero si persiste, va a acceder a un mejor nivel de vida. Como los accesos a becas y ayudas a estudiantes en el Gobierno de León o del Congreso del Estado son limitados, la niña no ha podido recibir ningún apoyo. Y es que tampoco sabe cómo hacerlo. “Si no trabajo, no tengo para ir a la escuela, ni para mis útiles. A veces mi mamá me da un poco de dinero, pero ella tiene muchas preocupaciones ya”. Para Montserrat el Día del Niño es un verdadero lujo, porque en definitiva no recibirá juguete alguno, ni siquiera ropa. “A lo mejor en donde trabajamos nos regalan alguna ropita que ya nadie usa, o unos dulces o chocolates. No sé. Pero realmente nunca hemos celebrado ese día”. La niña indicó que solo ha recibido esa alegría cuando los profesores de su escuela organizan algún tipo de convivio, pero luego regresa a la realidad. Montserrat suele irse caminando casi 40 minutos para llegar a su primaria, ya que vive en la zona de Las Joyas, una ‘ciudad satélite’ de León. A veces, dijo, algunas de las familias para las que trabaja le regañan y maltratan, sin recordar que ella solamente tiene una década de haber llegado a este mundo. “Sí. Trato de no escuchar ningún grito para no llorar. Pero no hay problema, porque a veces en mi casa es peor”, reflexionó. Ella suele ir a trabajar acompañando a su hermana Fernanda, de 12 años de edad. Barren, trapean, lavan trastes, limpian ventanas y hasta lavan ropa, ganando juntas unos 80 pesos por faena. Con ese dinero apoyan a la economía familiar, pero sobre todo, se hacen de útiles escolares, pagan pasajes o bien, ahorran para comprar alguna prenda de vestir en alguno de los tianguis de la ciudad, en donde la ropa suele ser más barata. Su padre ha sido detenido en innumerables ocasiones por la policía, ya que perteneció a una pandilla en donde había dos cosas que diariamente hace, drogarse y pelear con bandas rivales, aunque hoy busca regenerarse con dificultad. El problema radica en que su papá abusa a golpes de su mamá, así como de su hermana de 12 años y de ella misma, y es que cuando está alcoholizado no aguanta la frustración de que el equipo León pierda cualquiera de sus partidos. “¿Mi papá? Nunca tiene dinero. Se la pasa con problemas, luego mejor preferimos que no esté porque nos pega a nosotras y a mi mamá, sobre todo si llega borracho y pierde el León”. Pero Montserrat no pierde la esperanza. Con una sonrisa pone cara al destino, porque tiene muy claro que trabajando y estudiando, tiene en sus manos su propio futuro a pesar del presente hostil.
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