Backrooms, la película de terror que está causando ansiedad en cines
La esperada película Backrooms, producida por A24 y dirigida por el joven cineasta Kane Parsons, finalmente llegó a los cines mexicanos
Ana Álvarez
León
Desde su anuncio, la película generó enorme conversación en redes sociales, especialmente entre quienes conocen el perturbador concepto de los "Backrooms", ese espacio infinito de pasillos amarillos, luces fluorescentes y una atmósfera sofocante que nació como creepypasta y terminó convirtiéndose en fenómeno global.
La duración oficial de Backrooms es de 105 minutos, es decir, 1 hora con 45 minutos.
Se trata de un tiempo ideal para desarrollar una experiencia intensa sin caer en excesos narrativos. La película mantiene una tensión constante durante toda su proyección, apostando por una construcción progresiva del miedo.
A diferencia de muchas producciones de terror contemporáneas que superan las dos horas, esta cinta apuesta por una narrativa compacta y directa que mantiene al espectador atrapado desde los primeros minutos.
Si planeas verla en el cine, debes considerar además el tiempo habitual de avances y comerciales previos, por lo que tu experiencia completa en sala podría extenderse cerca de dos horas.
La película cuenta con restricciones por su contenido de violencia psicológica y secuencias visuales intensas.
En Estados Unidos, la cinta recibió clasificación R, destinada a público adulto debido a lenguaje fuerte y escenas de alto impacto psicológico.
Mientras tanto, en México y varios países de Latinoamérica, puede presentarse bajo clasificación B15 o C, dependiendo del criterio de cada complejo cinematográfico.
Esto significa que no es una película apta para niños pequeños, ya que contiene elementos que podrían resultar demasiado angustiantes para audiencias sensibles.
Aunque no apuesta por el terror explícito o el gore extremo, su fuerza radica en la sensación de encierro y ansiedad que logra transmitir.
¿De qué trata Backrooms?
La historia sigue a Mary Kline, una terapeuta que decide entrar a una dimensión desconocida para rescatar a uno de sus pacientes.
Ese paciente es Clark, un arquitecto obsesionado con este espacio imposible, quien descubre una entrada al universo de los Backrooms en el sótano de su negocio.
Lo que inicialmente parecía un hallazgo inexplicable pronto se transforma en una pesadilla sin salida.
Dentro de esta dimensión, los personajes se enfrentan a interminables pasillos, estructuras imposibles y presencias extrañas que parecen acecharlos desde cada rincón.
La cinta evita los sustos fáciles para construir una atmósfera profundamente inquietante.
El fenómeno que pasó de YouTube al cine
Una de las razones detrás del enorme interés por Backrooms es su origen.
La película está dirigida por Kane Parsons, el joven creador que se volvió viral gracias a sus cortometrajes publicados en YouTube sobre este universo.
Con apenas 21 años, Parsons logró convertirse en uno de los directores más jóvenes en trabajar con A24, estudio responsable de éxitos como Hereditary, Midsommar y Talk to Me.
Además, la producción cuenta con el respaldo de James Wan, una de las figuras más importantes del cine de terror moderno.
¿Por qué está causando tanto pánico?
Más allá de monstruos o sobresaltos tradicionales, Backrooms conecta con un miedo mucho más profundo como el de sentirse atrapado en un lugar que parece familiar, pero al mismo tiempo completamente ajeno.
La película explora esa incomodidad conocida como "espacios liminales", escenarios vacíos que provocan ansiedad y desorientación.
Muchos espectadores han señalado que el verdadero terror no está en lo que aparece en pantalla, sino en lo que se sugiere.
El diseño sonoro, los silencios incómodos y la sensación constante de vigilancia convierten cada escena en una experiencia inmersiva.
Si eres fanático del terror psicológico, Backrooms promete una experiencia intensa que podría dejarte pensando mucho después de salir de la sala.
Así que ya lo sabes, si te preguntas cuánto dura esta cinta que está causando sensación, prepárate para 105 minutos de tensión pura.