Balaceras en Culiacán dejan al menos 3 muertos
Continúa la inestabilidad y violencia en Sinaloa pese a la salida del narco Gobernador Rocha Moya
Jesús Bustamante / Staff
Culiacán
El primer atentado se registró alrededor de la 1:30 horas sobre el bulevar Enrique Sánchez Alonso, al exterior de la plaza. Ahí, el conductor de un vehículo Volkswagen Virtus blanco fue asesinado a balazos en lo que autoridades consideran un ataque directo.
Durante ese mismo evento, una mujer que transitaba en otro automóvil resultó lesionada, lo que amplió el impacto inmediato del ataque más allá del objetivo inicial.
Minutos después, mientras peritos y elementos del Ejército Mexicano realizaban diligencias en la zona, la violencia escaló de forma inesperada. Cerca de las 3:00 horas, se desató una nueva balacera dentro del complejo comercial, lo que derivó en un segundo ataque con saldo de dos hombres muertos.
De acuerdo con los reportes preliminares, en el lugar fueron aseguradas un arma corta y un arma larga. Sin embargo, los presuntos responsables lograron escapar, aparentemente por una salida que conecta con la zona del río, sin que pudieran ser localizados pese a los recorridos implementados por fuerzas federales.

El doble homicidio ocurrió mientras aún permanecían clientes en un casino y bares dentro de la plaza Cuatro Ríos, lo que incrementó el nivel de riesgo para civiles ajenos a los hechos. La escena, que en condiciones normales representa un punto de encuentro social, se transformó en un perímetro de emergencia y resguardo.
Autoridades confirmaron que el ataque armado estuvo dirigido contra cuatro personas en total, con saldo final de tres víctimas mortales y una persona herida, quien fue trasladada de emergencia a un hospital para su atención médica.
El operativo de seguridad desplegado tras los hechos no logró detener a los agresores, lo que refuerza la preocupación sobre la capacidad de respuesta inmediata en escenarios urbanos de alta concurrencia.
La violencia tuvo repercusiones directas más allá del saldo humano. Una carrera deportiva programada para las 06:00 horas en la misma zona fue cancelada luego de que el personal organizador escuchara las ráfagas de disparos mientras instalaba la logística del evento.
De acuerdo con los organizadores, alrededor de 1,200 personas estaban inscritas en la actividad, lo que evidencia el alcance social del incidente. La cancelación no solo implicó una interrupción logística, sino también un reflejo del clima de inseguridad que condiciona la vida cotidiana.