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¡El París quiere el doblete de la Champions!

El PSG derrota al Bayern y ahora, en la final de la Champions League, enfrentará al Arsenal

Jue, 7 Mayo 2026

Ariel Velázquez / Agencias

¡El París quiere el doblete de la Champions!

Munich

La noche se apretó hasta el último suspiro en Múnich. El Paris Saint-Germain resistió, absorbió golpes y terminó celebrando un empate 1-1 ante el Bayern Munich que le abrió la puerta de otra final. El 6-5 global lo instala por segunda temporada consecutiva en el partido decisivo de la UEFA Champions League, donde enfrentará al Arsenal el sábado 30 de Mayo en Budapest.

El inicio marcó el tono. Apenas al minuto 3, Khvicha Kvaratskhelia rompió por izquierda, levantó la cabeza y encontró a Ousmane Dembélé, que definió sin titubeos. Gol tempranero, golpe en el primer campazo, y una sensación inmediata de control. El campeón jugaba con oficio y con esa ligereza que desarma rivales. El balón circulaba con naturalidad y cada avance insinuaba algo más.
El Bayern no desapareció, pero sí quedó atrapado en la ansiedad. Lo sostuvo Manuel Neuer con atajadas que evitaron que la historia se resolviera antes del descanso. Matvéi Safonov también respondió cuando el conjunto alemán encontró espacios, sobre todo con intentos de Jamal Musiala y Michael Olise. El partido, entonces, se partió en dos emociones, dominio francés y resistencia alemana.
La segunda mitad cambió de ritmo. Más faltas, menos claridad, más nervio. El PSG entendió que la eliminatoria no siempre se gana con brillo. Luis Enrique movió piezas, refrescó bandas y le bajó revoluciones al caos. Désiré Doué apareció como válvula, encarando, provocando, llevando el juego lejos de su área.

Kane, máquina de goles
El Bayern empujó hasta donde le alcanzó el aire. Y cuando parecía tarde, apareció Harry Kane. Minuto 90, espacio mínimo y un disparo seco al ángulo. El empate encendió el estadio y comprimió todo en segundos finales que se jugaron con el pulso en la garganta. No hubo más.
El PSG cruzó la línea con la calma de quien sabe sufrir. Dembélé, en estado de ebullición, firmó su quinto gol en los últimos tres partidos y llegó a seite en el torneo. Kvaratskhelia fue desequilibrio constante. Y el equipo, en conjunto, sostuvo una obra que mezcla talento con disciplina.
En el horizonte aparece el Arsenal. Cinco enfrentamientos previos entre ambos en Champions dejan un equilibrio casi perfecto, dos triunfos parisinos, dos empates y una victoria inglesa. Para los londinenses será una oportunidad inédita, su primera gran consagración continental. Para el PSG, la posibilidad de entrar en una lista exclusiva, convertirse en el noveno bicampeón y romper una sequía que se mantiene desde el dominio del Real Madrid entre 2016 y 2018.
También hay marcas en juego. El conjunto francés persigue el récord goleador de una edición, propiedad del FC Barcelona. La final no sólo definirá un campeón, puede redefinir una época.
Luis Enrique sonrió al final. No era solo la clasificación. Era la confirmación de un equipo que aprendió a jugar bien y a competir mejor. En noches así, esa combinación suele ser decisiva.